Santiponce Itálica

Patrimonio

Un inmenso legado por descubrir

Las Murallas de la Macarena de Sevilla

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Origen de las murallas. La muralla islámica del tramo entre el Arco de la Macarena y la Puerta de Córdoba corresponde a la ampliación ordenada, según Ibn Idari, por el segundo sultán almorávide Yúsuf ibn Tasufín (1107-1143). Dicha construcción se completaría en la segunda mitad del siglo XII con las reformas y reconstrucciones de los almohades. Debido al avance cristiano tras su victoria en la batalla de las Navas de Tolosa de 1212, el califa Yusuf II emprendió una serie reconstrucción de las murallas y acometió la construcción del antemuro o barbacana e hizo excavar un foso alrededor. 

Composición de las murallas. Constructivamente la muralla está formada por cajones de tapial de argamasa formado con cal, arena y guijarros de una media de 2,25mts de largo por 0,84 metros de alto y complementado por ladrillo en las bóvedas, arcos e impostas, así como las fajas decorativas. A tres metros y medio se puede observar el antemuro o barbacana coronada por almenas y aspilleras abiertas a tramos regulares. Entre estas dos líneas de edificaciones aparece el foso. La construcción almorávide se recreció en su altura con dos tapiales, quedando las primitivas almenas embellecidas de sus frentes y costados. En el tramo entre la Puerta de la Macarena y la de Córdoba aparecen ocho torres de planta rectangular de cuatro metros de anchura. Dichas torres están separadas entre sí unos cuarenta metros, son macizos hasta el paseo de la ronda y responden a dos tipologías que aparecen alternativamente: torres mochas y torres altas con cámara cubierta. 

Torre Blanca. La torre más monumental es la llamada Torre Blanca o torreón de la Tía Tomasa, de planta octogonal y dos pisos abovedados. El primer cuerpo está atravesado por el camino de la ronda, ascendiendo al segundo y a la terraza por una escalera de planta cuadrada dispuesta en un macizo central.

Puerta de Córdoba. La Puerta de Córdoba obedece al sistema de disposición acodada siguiendo la norma de construcción almorávide. El interior se articula en torno a un patio de regular extensión que en su parte superior está rodeado de un parapeto almenado. Al fondo del patio existió un hueco adintelado con arcada de medio punto, destruida a principios del siglo XVII cuando se construye el acceso a la Iglesia de San Hermenegildo. En los años 60 sufrió una profunda restauración dirigida por el arquitecto Félix Hernández.

Puerta de la Macarena. La puerta de la Macarena, en su actual configuración, con un gran arco enmarcado por pilatrones y rematado por jarrones. Fue reedificada en 1723 según una inscripción sita en la misma puerta y reformada en 1795 por el arquitecto José Chamorro.

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