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Sevilla, bella y diversa

El Real Alcázar de Sevilla, es un conjunto de edificios palaciegos, situados en la ciudad de Sevilla, cuya construcción se inició en la Alta Edad Media, donde se superponen múltiples estilos, desde el arte islámico de sus primeros moradores, el mudéjar y gótico del periodo posterior a la conquista de la ciudad por las tropas castellanas hasta el renacentista y barroco de posteriores reformas.

El convento de San Leandro se localiza en el centro histórico de la capital hispalense, en una zona de gran importancia dentro del casco antiguo. El inmueble posee una planta casi cuadrangular con tres fachadas exteriores.

El conjunto del Real Alcázar de Sevilla tiene su origen en la evolución que la antigua Hispalis romana experimentó durante la Alta Edad Media, cuando la ciudad pasó a denominarse Ixbilia.

El motivo por el que ostenta el nombre de la reina de España Isabel II es precisamente porque se construyó en tiempos de su reinado. Concretamente fue inaugurado en febrero de 1852. Los ingenieros franceses Steinacher y Bernadet se encargaron de hacerlo realidad, tomando como modelo el ya no presente puente de París llamado Carrousel.

Sevilla posee uno de los tres centros históricos mayores de Europa. Este casco antiguo viene delimitado por las murallas que rodeaban Sevilla desde tiempos inmemoriales.

La casa de los Pinelos fue construida en el primer tercio del siglo XVI por el canónigo de la catedral Diego Pinelo, descendiente de ricos comerciantes genoveses afincados en Sevilla.

En el siglo XVI, Sevilla era la ciudad más importante de Europa. A su puerto llegaban las riquezas del Nuevo Mundo, que después se distribuían por todo el continente. Aquí se acuñaba en moneda el oro y la plata de América. La llamaban Nova Roma, por su esplendor, y a ella acudían los mejores artistas italianos y flamencos del momento.