ROCÍO-El Viso del Alcor

Sevilla enamora

Alanís y Guadalcanal comparten cultura y tradiciones. La arquitectura popular convive con obras señeras como el retablo de la iglesia de Santa María de las Nieves de Alanís. Ambas localidades son bien conocidas por sus chacinas y repostería casera. No deje de probar los gañotes, de canela, ajonjolí y miel.

Cazalla de la Sierra es una bella localidad en el Parque Natural de la Sierra Norte. De su importancia en la historia dan cuenta sus monumentos y las crónicas. Fue elegida por el rey Felipe V, gran aficionado a la pesca, para pasar el verano de 1730. Su médico argumentaba que el aire puro de la sierra y la tranquilidad le aliviarían de su melancolía por el fallecimiento de la reina.

A El Pedroso hay que ir para disfrutar de su entorno natural, con sugestivos paisajes de sierra, su acogedor y cuidado caserío, de sus tradiciones y fiestas, destacando las Cruces de Mayo y la romería a la ermita de la Virgen del Espino, su patrona, así como de los tesoros artísticos que guarda la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Consolación. Pero sobre todo por su gastronomía.

Como no podía ser de otra forma, la patrona de Villanueva del Río y Minas es Santa Bárbara. Incluso el gentilicio común de los lugareños es “minero”. Es una localidad peculiar, formada por diferentes núcleos poblacionales que se unieron con el tiempo.

En Brenes destaca la iglesia de la Purísima Concepción, construida a finales del siglo XV en estilo mudéjar y reformada en el siglos XVII. De entonces es el magnífico retablo en el que se venera a Ntra. Sra. del Rosario, patrona de Brenes.

Empezamos este Camino Colombino en la Basílica  de la Esperanza Macarena, donde visitamos el altar de la Hispanidad, presidido por la Virgen de Guadalupe patrona de Méjico, obra del siglo XVII atribuida al pintor novohispano José de la Mota y donada a la hermandad por la Basílica de Guadalupe de Tepeyac.

Salimos de Castilblanco de los Arroyos dirección este por la SE-5405 desde el Pilar Nuevo. Tanto el pilar del Ejido de la Fuente Vieja, como el de la Fuente Nueva, servían para descansar y abrevar el ganado que utilizaban las cañadas pecuarias que confluyen en el municipio. Este pilón tiene un abrevadero de 36 m y está presidido por una esbelta espadaña dedicada al San Benito Abad.