Romerías

Sevilla enamora

A un paso de Sevilla, en tierras de Utrera, pastan los legendarios murubes, en una finca de 850 ha (500 de dehesa para el toro y 350 de cultivo de trigo, girasol y avena).

La Carlina tiene una historia novelesca. Lo que fuera un humilde cortijo o casa de campo con una viña alrededor, a las afueras de Constantina, cambió radicalmente a principios de los años 50, cuando fue comprada por Léon Degrelle (1906-1994).

El cortijo de Gambogaz está en un lugar privilegiado junto al río Guadalquivir. Antigua alquería musulmana de origen medieval, pasó a formar parte del cabildo de Sevilla en el siglo XIII tras la conquista de las tropas cristianas.

Residencia señorial, concebida como finca de recreo, de gusto historicista. Asociada a una propiedad especializada en la cría de toros de lidia, el lugar fue bien escogido. Se alza en una suave loma dominando la bella dehesa que se extiende a su alrededor.

El lugar denominado hoy Cortijo Torre de la Reina corresponde al asentamiento de retaguardia de uno de los campamentos del rey Fernando III durante la conquista de Sevilla. A finales del siglo XIII e inicios del XIV fue propiedad de la Reina Doña María de Molina, lo que dio nombre hasta la fecha a esta edificación.

En la visita a la finca se muestran los tentaderos, las yeguas y los toros bravos, con una explicación del proceso de cría de caballos y reses bravas.

El cortijo de las Carrizosas está ubicado al este, por la carretera de Marinaleda. Es una  típica construcción de la zona. Al ver esta construcción se puede apreciar cómo se formó la localidad de Herrera, adosándose unos edificios a otros.