Santiponce Itálica

Patrimonio

Un inmenso legado por descubrir

Ermita de Santa Ana

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En las afueras de la localidad de Osuna se encuentra situada la ermita de Santa Ana, primitivo convento de clarisas fundado en la primera mitad del siglo XVI por María de la Cueva, esposa del IV Conde de Ureña. Lo despoblado del lugar hizo que la comunidad de monjas lo abandonara en 1559 para trasladarse a su cenobio de la calle la Huerta de la misma localidad. Más tarde, el recinto fue ocupado por los mercedarios hasta que ya entrado el siglo XVII, concretamente en 1623, también lo abandonaran para instalarse intramuros de la villa.

Tras décadas de abandono, en 1746 Luis de Figueroa Silva y Fernández de las Casas decidió reconstruir la ermita para que le sirviera de panteón. Ese mismo año se incorporó la imagen de Santa Ana que preside la capilla. Además, podemos encontrar el panteón del conde de Puertohermoso y la tumba del sacerdote Luis de Soto Torres-Lineros, protector de la Colegiata.

La ermita de Santa Ana está precedida por un atrio que posee una sencilla portada de esquema dieciochesco, con pilastras rematadas en pináculos flanqueando un vano adintelado. La iglesia tiene planta rectangular, con una sola nave de cuatro tramos y capilla mayor cuadrada. Las cubiertas son bóvedas de cañón con arcos fajones y falsos lunetos, en la nave, y bóveda semiesférica en el presbiterio. En ella destacan las labores ornamentales de yeserías. En cuanto al interior de la ermita ésta presentaba tres altares, uno dedicado a su titular, Santa Ana y otros dos altares colaterales con las imágenes de San Miguel y San Joaquín.

En la actualidad, la ermita se encuentra abandonada y muy deteriorada, por lo que no se puede visitar su interior.

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