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Vida y paisaje en una provincia diversa y monumental

Arahal

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Arahal, de lugar de descanso a cuna de artistas.

Quién iba imaginar que ese Ar-rahal, término árabe para nombrar un lugar de descanso de campesinos y pastores, se convertiría en la urbe sevillana que es hoy en día Arahal. El origen de esta localidad parece remontarse a la época romana, por los restos de lápidas y sarcófagos hallados con el nombre de Callicula. El nombre actual procede del árabe Ard-Alil (tierra de pastos). Durante la dominación árabe pasó a ser una pequeña aldea sin importancia de tipo agrícola.

En 1248 fue conquistada por Fernando III, sirviendo de punto estratégico para la conquista de Morón. Una vez cumplida su función pasó a la jurisdicción de Sevilla, para que más tarde Sancho IV la entregara a la Orden de Calatrava y luego a la Orden de Alcántara, a la que perteneció hasta 1460. Poco después pasó a formar parte del marquesado de Villena para ser adquirida más tarde por los condes de Ureña. En 1554 obtuvo el título de villa, independizándose entonces de Morón con la autorización de Carlos I. 

Aquí disfrutarás del calor de su gente, acostumbrada a recibir al viajero desde antaño. Compruébalo entrando en sus bares o restaurantes, donde te harán sentir como en casa. Antes de nada, te ofrecerán su aperitivo estrella: la aceituna prieta, una delicia autóctona de elaboración casera. Y es que la economía arahalense gira en torno a la agricultura del olivar, siendo una de las grandes productoras españolas de aceitunas de mesa. Al igual que su gastronomía, aderezada con aceite de oliva virgen extra de cosecha propia. 

Arahal siempre ha sido nexo de caminos, de ahí su personalidad abierta y su riqueza cultural. Te darás cuenta por la pasión artística que se respira, donde el flamenco es la llave de su arte. Existe un museo exclusivo solo a la mujer flamenca. De aquí es la saga de los Pavones, la familia de la gran cantaora sevillana Pastora Pavón, la Niña de los Peines.   

Además, este pueblo te invita a descubrir sus calles, contemplar las casas señoriales, entrar en las iglesias barrocas y por supuesto, a hacer senderismo por varias rutas a través de la Campiña sevillana. 


Cómo llegar

Si vas desde Sevilla puedes llegar por autobús en unos 30 minutos cogiendo el autocar en la estación de Prado de San Sebastián.

Si vas en coche:

Desde Madrid, Jaén y Córdoba: por la carretera nacional IV hasta la altura de Écija donde tomarás la carretera A-364 dirección Marchena, para incorporarte después a la A-92 y llegar a Arahal. 

Desde Almería, Granada y Málaga: por la Autovía A-92 hasta llegar al acceso directo de Arahal. 
Por la Vía de la Plata: debes llegar a la ciudad de Sevilla y desde ahí coger la A-92 hasta llegar a la salida directa de Arahal. 


Cómo moverse

La mejor manera de conocer Arahal es recorriendo sus calles, paseando por sus plazas y descubriendo los rincones que ofrece esta localidad de la Campiña.


Razones para visitar

  • Disfruta en septiembre de su fiesta grande, la Feria del Verdeo, con motivo de la recogida de la aceituna. Está declarada de Interés Turístico de Andalucía.
  • Atrévete a probar la aceituna prieta, un aperitivo autóctono y típico en los bares.
  • Si te apasiona el flamenco, en junio tienes una cita en el Festival Flamenco Al Gurugú, en honor a Pastora Pavón, La Niña de los Peines, pues su madre era de Arahal.
  • Visita su Conjunto Histórico declarado en 1979 de Bien de Interés Cultural.
  • Recorre la ruta para la Vida Sana Pozo del Arca que promueve la  Junta de Andalucía.
  • Almuerza la sopa de tomates con hierbabuena, plato casero originario de Arahal. De postre pide la calabaza confitera (empanada de cidra).


Qué visitar 

Anímate a descubrir el patrimonio histórico de Arahal, que fue declarado en 1979 de Bien de Interés Cultural. Para empezar, toma como punto de partida la Plaza de la Corredera, en el centro del pueblo. Allí está el ayuntamiento, un edificio del siglo XIX del que destaca su torre. 

Cerca tienes la Casa del Aire, antigua vivienda señorial, donde puedes visitar el Museo de la Mujer en el Flamenco, único en la provincia. Continúa por las calles de Arahal y disfruta de varias fachadas monumentales barrocas hasta que llegues a la iglesia de Santa María Magdalena. Si acudes en fin de semana, serás testigo de alguna boda, pues es la parroquia más importante de la localidad. Cuenta en su interior con el Museo de Arte Sacro

Pero Arahal tiene otros monumentos religiosos dignos de visitar, como la iglesia de la Victoria, la más antigua del pueblo; la del Santo Cristo de la Misericordia, de gran devoción por sus vecinos, o el ex convento de San Roque. Sin duda, una parada obligada es en el convento del Rosario para probar los dulces caseros que elaboran las monjas dominicas. Son famosas por sus canapés de almendra y sus tortas de ajonjolí.

¿Quieres dejar el centro para respirar aire puro?, lo tienes muy fácil. En este pueblo existen varias rutas senderistas para ejercitar los músculos, como la de Pozos del Arca o el Corredor verde del Guadaíra. O bien puedes hacer la ruta hacia la hacienda La Mata donde conocer de primera mano el cultivo del olivar, tan tradicional en esta localidad.  Disfruta de la laguna de las Pedreras, la pradera del Juncal o el seto del Castillo.


Entorno

En el corazón de la Campiña sevillana se levanta Arahal entre un paisaje de tierras rojas, negras y amarillas, en el que crecen campos de girasoles, trigos y olivares. De noche, el viajero podrá ver las luces de la base hispano norteamericana de Morón que, aunque lleva el nombre del municipio vecino, pertenece al término de Arahal.

Comarca
La Campiña
Extensión
201.00 Km²
Altitud
118.00 m
Nº habitantes
19.248
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